Cosas en las que hay que pensar cuando llega la muerte
Se murió mi abuelita, a sus 94 años, casi vivió un siglo completo. Vio correr el siglo XX con la llegada de la luz eléctrica, la radio, la televisión y el voto de las mujeres. Seguramente ninguno de nosotros ha sido consciente de la cantidad de cambios que tiene una época mientras vivimos.
- Mi abuelita tenía 94 años, aunque la cédula dijera que tenía 93.
- Ella murió en eclipse de luna, el 16 de julio del 2019. Un día después del cumpleaños de mis hijos.
- Cuando estaba pequeña la acompañaba a comprar moritas, esos dulces rojos, sueltos que traían líquido blando en el centro. Ella las amarraba en un pañuelo o las guardaba en una bolsa de papel y las mantenía en el bolsillo.
- Mientras pudo caminar siempre uso vestido, así la recuerdo, con combinación debajo.
- Los vestidos de mi abuelita tenían bolsillos a los lados, ya no los hacen así.
- Le decía dulce al café con leche de la mañana.
"Mija, tómese este dulcesito con pan"
- Nos ponía a lavar papas, y si quedaban con mugre nos las servía en el plato.
- Adoró a Yesid, un primo al que crió, como si hubiera sido un hijo que ella misma hubiera parido.
- Le encantaban los caramelos Noèl.
- Un día me dijo que si mordía la hostia, me iba a salir sangre de la boca.
- Otro día, me dijo que era pecado cruzar la pierna en la iglesia o voltear a mirar atrás.
¡A los doce años comprobé que las dos eran mentira!
- En vacaciones de semana santa nos llevaba a la iglesia a que nos disfrazáramos de apóstoles e hiciéramos representaciones.
- Más de una vez fui María Magdalena y le lavé los pies a Jesús.
- Cuando uno la acompañaba a comprar mercado en la plaza, el regalo era un pedazo de rellena.
- Sabía tejer canastos de maravilla, y yo nunca aprendí.
- Le tenía destinada una silla a mi abuelito y nadie podía sentarse ahí.
- Cuando vivía en la finca, tenía una alberca grande de latas y lavaba la ropa en una piedra.
- Le gustaba Sábados Felices.
- Una de sus novelas favoritas fue "Yo amo a Paquita Gallego"
- Me contó que su mamá era gemela. Se llamaba Candelaria. Mi abuela fue hija única, creció con sus primos, hijos de su tía gemela, quien murió con el último parto. Por eso, toda la vida les dijo hermanos a sus primos.
- Con ella probé por primera y única vez los cesos de vaca. Ella los preparaba con huevos pericos.
- Cuando a los doce años me ponía camisetas esqueletos, me preguntaba ¿Por qué me gustaba salir empelota la calle?
- Me enseñó que los bebés de los zancudos son como gusanitos, con una cabeza muy grande, que viven en el agua, ella los llamaba porrones.
- Mientras tuvo memoria le decía a mi hermana menor "Pocaniz"
- Para decir que una persona era de mal genio, decía que era una tatacoa.
- A las gatas les decía gazusas o tintinas, y a algunas mujeres, también.
- Le enseñó a pelar papas a mi hermana menor. Y, le proponía "divertidos" concursos de la que pelara más.
- El 16 de julio salió a encontrarse con Pachita, su gatita blanca con negro que la acompañó como 18 años. Y obvio, con su mamá a la que extrañaba a diario.
- Yo no sé cómo serán las cosas después de la muerte, pero no creo que le alegre encontrarse con mi abuelito, creo que si el cielo es perfecto... van a vivir la eternidad separados. Creo que eso la haría más feliz.
Allá deben estar mirándonos y sabiendo que esto está bien. Por que es el ciclo de la vida.
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