El último borrador
Tantas ganas de impresionar al mundo nos llevaron a no podernos conocer. Tú que hablaste tratando de deslumbrarme; yo que tanto oculté para acomodarme a tu mundo. Tantas ganas de encontrar lo que yo quería, y tantas de que tú encontraras lo tuyo, que terminamos por no entender qué carajos buscábamos. Se supone que de eso se trata: de mirar a alguien de frente y aceptar sus claros y sus oscuros. El paquete completo. Finalmente, de eso se trata... y tal vez no. Seguramente no. Qué belleza la luz de hoy; es lo único que he entendido. Darse cuenta de que en el camino las cosas cambian, de que nos entendemos y nos forjamos de una manera diferente mientras la realidad se distorsiona... es muy difícil de ver al principio. Y ahí radica el problema: el encuentro casual, el juego del chat y la puta euforia del match siempre terminan. Final. Todo se reduce a una tarea miserable donde pedimos personas como si hojeáramos un catálogo de IKEA. Lo queremos perfecto. Pero como la imp...