La fórmula del amor eterno.
Hay amores que son eternos porque no saben envejecer; amores para siempre, amores que por más tiempo que pase no hay posibilidad de olvidar. Nunca, nunca, es decir para siempre. Solo resta sobrevivir a pesar de todo ese amor. Y hay muertes que son, sencillamente, incomprensibles... lo que no hay forma de procesar. Lo que no tiene sentido. Yo conocí a Pablo de una manera que nadie creería. La primera vez que lo vi estaba comiendo helado en un centro comercial, solo. Y quienes me conocen saben que yo no como helado. Ni voy a conocer gente a centros comerciales... Bueno, luego hablamos de la primera cita conociendo gente en aplicaciones (eso es harina de otro costal). Lo recuerdo sentado, de espaldas; tengo guardado el momento exacto en que volteó a mirar. En ese instante, sin saber que ese hombre se convertiría en camarografo y personaje de esta película que nos tomaría quince años ver. En mi mente se repite como un bucle el día de mi cumpleaños, el 21 de agosto del 2010, cuando...