Hombres de alto valor
Últimamente, la psicología de Instagram y TikTok nos ha escupido una nueva religión: la de ser "hombres y mujeres de alto valor". Como si fuéramos un lote en preventa en la sabana de Bogotá esperando valorizarse antes de que alguien siquiera ponga el primer ladrillo. El problema es que han sustentado ese supuesto estatus en una feminidad y una masculinidad que, aunque juran ser disruptivas, son un nudo de contradicciones digno de un Congreso en pleno debate para una reforma. Nos venden manuales de etiqueta emocional que parecen sacados de una novela victoriana, pero con filtros de instagram y reguetón sabrocito para que el absurdo no se note tanto. Para mí, el valor no es un precio de mercado ni un algoritmo de redes sociales. El valor es algo mucho más escaso, casi un milagro en estas tierras: La coherencia. Esa extraña y olvidada práctica de pensar, decir y actuar en consecuencia. Punto. Encontrar a alguien que sostenga lo que dice con lo que hace es, hoy, un hallazgo de ...