Ser adulto con toda su mierda

 Los sentimientos de los hijos.

¡Parce! Si hay algo difícil de manejar en esta vida es eso. Cuando los papás le decían a uno: "niños pequeños, problemas pequeños; niños grandes, problemas grandes", no se referían específicamente a: "tu hijo va a terminar en la cárcel". Aunque puede pasar… Mis hijos no están en la cárcel, menos mal. Gracias al universo…

Pero… seguramente, si hablan con las profesoras del primer colegio donde trabajé, van a decir: "¡Gracias a Dios y no a ti… porque antes… con usted de mamá, ¡cómo estos chinos salieron así de bien!". Y… de pronto, tienen razón.

La verdad es que la única respuesta que tengo es: sí, gracias al universo, ellos salieron así de fábrica. Gente que es reflexiva, maravillosamente crítica, increíblemente responsable; son inteligentes por los genes. ¡Gracias a Dios por los genes! Por los genes de la mamá, jajaja. Últimamente he visto mucho en redes, en la divulgación científica del TikTok, que hay estudios donde se afirma que la inteligencia es herencia materna. Y sí, a pesar de su mamá o, mejor, con todo y ella, los chinitos van saliendo bien.

Hoy, que además es el cumpleaños de mi mamá, no puedo dejar de agradecerle a mi mamá sus genes. Le agradezco a ella cada paso, cada camino, cada lugar recorrido con todo y el dolor vivido. Ella hizo lo que pudo con lo que tenía: experiencias, herramientas psicológicas, su propio camino de tristezas y risas, dolores, angustias, estrés, dificultades económicas y todooo; y así no solo soy yo, sino tres más. Somos cuatro en este camino de vivir, o tal vez... de no saber vivir.

Hoy puedo reconocer que si algo hacemos los hijos con las mamás es enseñarles que, si uno no sabe hacerlo bien, aprende y lo hace, o improvisa e igual lo hace. Porque siendo mamá no se puede decir "no puedo", o "no sé cómo hacerlo". Toca hacerlo y ya. Con dolor, con miedo, con desconocimiento... con lo que sea, toca hacerlo y de la mejor manera que se pueda.

Hoy me encontré en uno de esos momentos memorables: las lágrimas de un hijo que, desde el desconsuelo y la impotencia, señala lo que no entiende y encuentra responsables en cada dolor. Con todo lo que siento por verlo así de triste, y a pesar de lo que pasó con su papá —argumento que juega un papel importante—, y con todas las ganas de decirle: «Siii, sí, sí, su papá tiene la culpa de todo, él es el causante de todo este mierdero»… Increíblemente, como dirían mis compañeras de primer trabajo: “con esa mamá”… no salió eso de mí, aunque mis reclamos (claramente mentales) no me faltan.

Le dije, aparentando ser una mujer seria y adulta, aparentando saber: «En realidad, nadie tiene la culpa de ninguna de nuestras emociones y angustias. Las personas hacen cosas, y yo decido la manera en la que me afectan o no»… y otras cosas de ser zen, que conozco y no practico. Como dijo Schopenhauer —no en estas palabras… pero palabras más o palabras menos, además en alemán, jajaja—: “Usted me está preguntando cuál es la manera correcta de ser vivida, yo se la digo; eso no significa que yo la siga”.

Y lo que le dije, palabras menos y muchas más, fue: una cosa es pensar y otra vivir. Solo puedo decirte que he aprendido que la manera de hacerlo siempre tiene múltiples caminos y decisiones, y todo trae consecuencias y más causas. La decisión es tuya, con todo y los estragos. Lo que vives en este momento no es otra cosa sino las consecuencias de tus mismas acciones, causa y efecto... la rueda de la vida abriéndonos múltiples caminos con cada decisión, con todo lo que conlleva. A veces, las consecuencias no son tan chéveres y nos hacen llorar, y otras, afortunadamente, las celebramos.

Y resulta que a veces, como en el duelo, no hay manera de poder decidir cómo es esa manera de reaccionar, ni de vivir ; no hay manera fácil de escoger un camino para transitar esa experiencia. Hay momentos en los que no hay manera de decir: «yo decido cómo sentirme y ya»… solo se siente… y hay que sentirlo. Y ahí estamos los papás y las mamás, estando y nada más.

Jamás será comparable el vacío de la muerte con nada, pero yo entiendo de qué se trata el vacío de crecer con una persona, formarse, hacer familia, crear proyectos e imaginarse una vida que luego no puede ser vivida de ninguna manera; lo puedo entender. Luego, el duelo es horripilante, a tal punto que ni siquiera se lo desearía a la zorra inmunda (en un acto de absoluta sororidad he decidido llamar así a la actual de mi ex).

Con todo ello, hoy entiendo que ante el dolor nadie les enseñó a mi mamá y a mi papá cómo vivirlo. Ellos van en el camino aprendiendo a ser familia, como yo. Aprendiendo a criar, aunque para ellos sean 44 años cuidando a su niña... eso solo me hace pensar en todos los que me faltan a mí cuidando a mis niños. No sé, ¿60 tal vez?

Mamá y papá, gracias por estar y sacarnos a rastras cuando no queríamos ir; gracias por estar a sus maneras, aunque no quisiéramos hablar; gracias por obligarme a sostenerme, aunque esa no haya sido su intención.

Hoy pienso que quiero ser como mi mamá. Recuerdo el día que dije eso de chiquita y mi papá me dijo, con un regaño: «¿Qué está diciendo? ¿Quiere cortar flores y lavar mierda toda la vida?». Mi papá lo dijo con toda su intención de que en mi oficio no pasara eso. Pero hoy digo: afortunadamente, gracias a mi mamá con su compromiso con la educación, las cosas fueron diferentes.

En realidad, quiero ser una mujer administrativamente inteligente, fuerte para enseñar a mis hijos que el estudio sí es una posibilidad y es la mejor de ellas; enseñar que aprender y desaprender con el camino es posible y necesario; y que cuando ellos sean padres, si lo son, lo mejor que pueden hacer es querer estar para sus hijos de la mejor manera y se aprende en ello; enseñarles que acompañar y arrullar, a veces, cercanos a los 50 es necesario. Quiero ser esa como mi mamá, que ve a sus nietos como sus hijos y que siente como sentimos las que parimos. Es decir, amando sin condición. Nadie puede entender eso hasta que es mamá…

Les tengo que decir con toda sinceridad algo… hijos resentidos… las mamás sí podemos amar a todos por igual. El amor que se puede sentir por cada ser humano que salió de tu vientre es tan incondicional e inconmensurable que solo quien lo vive lo goza, y sí, se aman a todos por igual y de maneras que ninguno se alcanza a imaginar. Se ama de todas las maneras, pero solo de una cuando se ama como madre. Hoy Tomás y mi mamá me llevaron a entender que los problemas de hijos grandes pocas veces son los que nos imaginábamos de chiquitos; tienen que ver con los problemas que vivimos de grandes, es decir, ser adulto con toda su mierda.

Mami, te amo. 

Feliz cumpleaños.

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