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Mostrando entradas de febrero, 2026

De vuelta.

Nuevo año. Nuevos comienzos. Qué alegría tan grande decirlo sin que suene a frase de calendario ni a novela de las cuatro de la tarde. Durante enero sufrí en silencio, pero intenso, como la protagonista de la novela de las cuatro, jajaja. Un silencio que no era elegante ni místico, sino torpe, lleno de palabras atoradas en la garganta. En una entrada anterior les conté que me habían cerrado el blog. Casi me muero. Lloré mucho. No es metáfora dramática: me dolían las palabras. Literal. Como si alguien hubiera desenchufado el único lugar donde yo sé existir sin pedir permiso. Empecé a tener esa sensación peligrosa de que era mejor no hablar. No pensar. No escribir. Que todo estaba perdido. Que si el archivo digital desaparecía, tal vez yo también me volvía borrable. Qué exagerada, dirán. Sí. Un poquito… dramática y realista. Hice lo único que podía hacer: escribirle a la Universidad Nacional a pedir auxilio. Uno siempre termina escribiendo, incluso para reclamar que no puede escribir. Y ...

fin de año: 2025

El 31 de diciembre, más o menos a las seis de la tarde, el celular decidió morirse. Así, sin anuncio previo, sin despedida tecnológica. Se apagó y ya. Con él se fueron los mensajes de “feliz año”, las llamadas tardías, los audios torcidos por el alcohol, ese gesto casi automático de mirar quién se acuerda de una cuando cambia el calendario. Hubo mensajes de fin de año que nunca se recibieron y mensajes que nunca salieron. En el 2025 no pude saber quién se acordó de mí, quién quiso hacerme saber que pensó en mí a medianoche. Y tampoco tuve cómo comprobarlo. Fue extraño. Fue incómodo. Fue, sobre todo, honesto. El fin de año tuvo de todo. Me la pasé puebliando. Caminé calles que no conocía, me refugié bajo sombrillas ajenas, miré luces nuevas, atardeceres lindos, inesperados, de esos que no buscan ser fotografiados pero se quedan igual. Hubo momentos buenos. Insólitos. También hubo tristeza. No una tristeza grandilocuente, sino esa que se posa suave, como un dolorcito persistente en la mi...