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Historias de Calle: ¿Cómo se pierde un zapato?

Los hay muchos, de todos los colores, todos los materiales, todos los estilos. Algunos más caros que otros. Algunos rotos, manchados, grandes y pequeños. Lo usual es que sean desechados en la basura, después de haber cumplido su vida útil; Normalmente se encuentran los dos, ¡juntos! La pregunta es:  ¿cómo termina un zapato solitario en el borde de una avenida o en la esquina de una calle?  ¿cuál es su historia?  ¿dónde está su pareja?  Hay historias fascinantes sobre este hecho, por ejemplo, esos zapatos que reposaban bajo la cama después del amor, tirados uno por un lado y el otro por el otro, dejan ver la emoción y el afán con el que fueron retirados.  Este zapato terminó en la calle cuando el esposo llegó, y él tuvo que recoger sus cosas corriendo, de afán, antes de la confrontación. En la esquina apenas iba terminando de apuntarse el pantalón cuando vio un hombre furioso que corría con un cuchillo en la mano. Sólo un zapato estaba en su lug...

Punto final

Si había algo que le molestaba profundamente era que la corrigieran. Por eso se arrepentía cada día de haber entrado a este taller de escritura:                        Te faltó una tilde.                                     Esa palabra lleva h.                                              Sería mejor si cambias el orden de las palabras… ¿Quiénes eran ellos para decirle cómo hacerlo?                      ¿Acaso, había alguien que tuviera la verdad sobre la escritura? Ella creía que no, por eso, esa tarde llegó con un Smith & Wesson, y creyendo los argumentos del vengador de Antón Chejov, acabó con todas las críticas.

Presentación

¿Qué resultado se espera cuando se le pide a una persona que se describa en menos de mil palabras? ¿Cuál será el criterio que  usan las personas para escoger qué decir y que no?. Las presentaciones cortas no son otra cosa que el producto exhibido en la vitrina, se muestra solo lo más bonito, y, sin embargo, aquello es lo primero que se desgasta, es lo que la gente manosea y el sol destiñe. Con convicción, creo que para encontrar una buena descripción de mi persona es mejor escuchar lo que otros tienen que decir sobre mí.

Cosas en las que hay que pensar cuando llega la muerte

Se murió mi abuelita, a sus 94 años, casi vivió un siglo completo. Vio correr el siglo XX con la llegada de la luz eléctrica, la radio, la televisión y el voto de las mujeres. Seguramente ninguno de nosotros ha sido consciente de la cantidad de cambios que tiene una época mientras vivimos. Mi abuelita tenía 94 años, aunque la cédula dijera que tenía 93.  Ella murió en eclipse de luna, el 16 de julio del 2019. Un día después del cumpleaños de mis hijos.  Cuando estaba pequeña la acompañaba a comprar moritas, esos dulces rojos, sueltos que traían líquido blando en el centro. Ella las amarraba en un pañuelo o las guardaba en una bolsa de papel y las mantenía en el bolsillo.  Mientras pudo caminar siempre uso vestido, así la recuerdo, con combinación debajo. Los vestidos de mi abuelita tenían bolsillos a los lados, ya no los hacen así.  Le decía dulce al café con leche de la mañana.                    ...

En el colegio, no se aprende lo suficiente; ni se enseña tampoco.

A mí me encanta mi trabajo. He corrido con la fortuna de poder trabajar con pasión porque trabajo en lo que me convence. Recién salí de la universidad trabajé como profesora (de colegio) porqué creía profundamente en la educación. Pensaba la educación como una herramienta con la que se podía cambiar el mundo. Luego, de haber compartido una, no muy dulce, experiencia con jóvenes entre los 12 y los 18 años me di cuenta qué la educación formal no es la solución para cambiar el mundo. Es más, no hay un camino más equivocado para hacerlo. No hay algo que se deteste más que ir al colegio. A los niños, y menos a los jóvenes, les gusta. Quieren a sus amigos, pero detestan el colegio. Detestan ese lugar donde les dicen cómo sentarse, cómo hablar, qué decir y qué no, cómo pensar, qué se permite y qué no. Detestan esos lugares donde creen que educar es pedirles a las mujeres que no se pinten las uñas o que se dejen la falda larga. En estos lugares se confunde la educación con el adoctrinami...

¿Dónde están las nuevas generaciones?

Hay un tremendo problema, las nuevas generaciones se están quedando detenidas. Yo no sé cómo haya sido la vida de los padres de mis amigos que crecieron con condiciones similares a la mía. La de mis padres no cuenta, porque ellos crecieron en una realidad muy diferente. Crecieron en fincas, el campo, entre animales, la siembra, la plaza, sin radio ni televisor, sin fósforos, incluso sin papel higiénico. Por eso con ellos no puedo pensar la comparación. Crecimos con una distancia de contexto enorme. En cambio, los padres de mis amigas, que crecieron en estrato 3, en Bogotá, escuchando música y viajando en taxi de vez en cuando. Ellos, ¿qué radio escuchaban? ¿Qué televisión veían? ¿Quiénes eran sus cantantes? Esto me preocupa, porque hoy a mis 32 años me doy cuenta de que los periodistas, los locutores de las emisoras, los actores de cine y televisión son los mismos desde que tengo uso de razón. ¿Qué pasa con las nuevas generaciones? Y ¿A qué edad empezaron a trabajar los actores y ...

Nadie es profeta en su tierra

En su tierra ningún profeta es rey. O, todo profeta es un charlatán. Como sea; lo que sí es cierto es que donde uno nació y vive, nadie le cree. Quién le creyó a Siddharta Gautama que sería Buda; ¡nadie! Para su mamá y su papá él solo fue un hijo desobediente, malagradecido y vago. Para su esposa un mal polvo, además desconsiderado. Y, para su hijo un padre ausente. ¿Quién en Jerusalén le creyó a Jesús que era el hijo de Dios? … muy pocos. Solo doce vagos iguales que él. Y eso, con sus dudas. Ahí tenemos a Santo Tomás, hasta no ver, no creer. Cuando conocemos al artista, al ser humano detrás de la maravilla que es el arte, no podemos creer que sea él o ella quien lo haya hecho. Vemos solo al ser humano lleno de defectos, que caga y eructa como cualquiera. ¿Jesús cagaba y eructaba? … Seguro sí, encarnar el cuerpo humano debe venir con todo el paquete. Buda, seguramente también lo hizo, sólo que un poco menos; porque comía y bebía mucho menos que los mortales promedio. Igual, l...

En un abrir y cerrar de ojos

Un día disfrutaba del sexo prematrimonial, de manera tranquila, como lo hace cualquier mortal y al día siguiente me vi con con dos hijos y la poca necesidad de un matrimonio... ya habían dos criaturas que formalizaban la relación. Me vi madre, y con preocupaciones que jamás me había imaginado. Qué preparar mañana de onces, cómo lavar la ropa para que no pierda el color. Cómo conservar la ropa sin arrugas, y trucos prácticos para organizar la vida, sin olvidar nada ni enloquecer... Trabajo difícil de lograr, pero necesario en la vida.  Un día, en medio de las rutinas de la mañana, abro los ojos y recuerdo que yo quería escribir. Que mientras tenía sexo prematrimonial pensaba en cómo describirlo en un escrito. No sé en qué momento entre el sexo y la vida se me olvidó que yo quería escribir, tal vez fue entre los 9 meses de embarazo, los nacimientos prematuros, las hospitalizaciones inesperadas, la necesidad de trabajar para comer, ya no solo yo, sino además los niños que por pla...

¿Hay alguien aquí?

Hace unos años decidí empezar a escribir un blog, pasados más o menos 6 meses releía las historias que estaban allí escritas, y sentí que era una idea ridícula. Entonces, deseché todos los textos, quité todo y se cerré la página. Ayer, en un ataque de entusiasmo, he decidido volver. Releí los escritos que tenía de años pasados y algunos me avergonzaron; otros fueron considerados NO buenos, pero sí menos malos. De estos, algunos han sido recuperados en este nuevo blog: El blog de la chica de los viernes. Hoy es viernes, hay una cita para escribir, hay una cita para leer. Hoy me pregunto ¿hay alguien aquí? ¿realmente hay alguien que siga leyendo páginas como esta? a veces, la mayoría, siento que escribo para mí sola. Aunque, recuerdo los consejos de un profesor de español que me dijo: Siempre que se escribe se hace para alguien.  Así que,  si vas a escribir un diar...

El universo desistió.

Por fin... El encuentro se iba a dar.  Ese día el despertador no sonó y salí tarde.  Ese día decidiste salir un poco más temprano...  Una casualidad...  El universo se había confabulado para que luego de 5 años volviéramos a vernos.                                                                   Llegamos a la misma estación,                                                                                                         el mismo día,                        ...