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Apenas han pasado tres días

Separarse es una de las cosas más difíciles que puede vivir una persona.  He leído que el duelo del divorcio es igual a procesar la  muerte. Algo se muere, la vida desaparece tal cual como la conocíamos. Ya no volveremos a ser los mismos. Nadie sale bien librado: hijos, el perro, el gato, yo, yo, yo...  No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista. Pero, las primeras noches se sienten como los putos mil años. Qué dolor tan grande, que desasosiego. No hay mal que por bien no venga, pero sabrá Mandraque cuándo llega el puto bien.  Tener que aprender a volver ser. Aprender a ver el futuro sin el otro. A planear sin el otro, ya nada se suma todo se divide, empezando por el corazón que se parte y duele, duele de verdad, en lo físico. Se siente el hueco en la mitad del pecho, a veces pareciera que al cuerpo se le olvidó respirar.  Hay que aprender la rutina de la vida sin saber dónde meter la información que se compartía: ¿Qué comiste hoy? ¡Vi cómo se robaro...

Ahora que soy Marge

Los Simpson me han acompañado a lo largo de la vida. Tal vez tenía la edad de Lisa cuando empecé a ver la serie. A mis 8 años, prendía el televisor en la tarde, como a las 3:00 o 4:00 p.m., para verla. Luego, dejaron de emitirla entre semana y solo podía verla los sábados a las 2:00 p.m., antes de que comenzaran los programas de chismes. Hablo de Los Simpson en televisión nacional, sin cable. Eso era un lujo de muy pocos, y yo no estuve en ese círculo hasta la adolescencia tardía, cuando descubrí que en Fox los pasaban de 9:00 a 10:00 p.m. ¡Qué cosa más genial! Nunca me importó si los episodios eran repetidos o si ya sabía cómo terminaban. Para mí, siempre fue reconfortante ver la serie y reírme de cada ocurrencia. Hoy, me vi el episodio 9 de la primera temporada porque ahora soy parte del círculo privilegiado que puede pagar plataformas para verlos. Y me sorprendí al darme cuenta de que ya no me veía reflejada en Lisa o Bart, con sus dilemas, miedos y pensamientos infantiles. En cambi...

Los Controles

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  Víctimas de esta sociedad, las mamás tendemos a comparar absurdamente a nuestros hijos con los hijos e hijas de las otras; como si se pudiera decir que la comparación es sensata en algún momento. Desde que nacen y empezamos a ir a los controles nos preguntamos entre todas por el peso, la talla: ¿ya se sienta? ¿a qué edad empezó a gatear? Y ¿ya le salieron los dientes? Y así, infinitas preguntas que en realidad no nos llevan a entender nada, porque como ya lo sabemos, todos los seres crecemos y nos desarrollamos de maneras diferentes. Sin embargo, parece que, junto con el chip averiado de ser mamá, viniera en el paquete uno perfectamente bueno para comparar. Por ejemplo, mi hijo mayor caminó por primera vez a los 10 meses, claro el niño no gateó y eso que parecía una ventaja ante las otras mamás: "un niño tan pequeño que ya camina", no era otra cosa sino una incipiente tendencia de TOC en un bebé. Desde que Jacobo nació a él no le gustaba untarse de nada. No sé si la pen...

Los primeros 15 días

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Cuando una piensa que ha pasado lo más desagradable, llega lo peor. Hacen chichí y popo cada 15 minutos, y hay que darles pecho en ese mismo lapso. Si con una barriga de 150 cm parecía que no se podía respirar... la ingenuidad es poca, después es cuando no se puede respirar. Una vida tan frágil está en tus manos. Acaba de salir un ser humano de tu ser. TU SER. Todo el dolor del parto ahora se traduce en temor. Temor a la responsabilidad.  Una vida depende completamente de ti. Una existencia está en manos de un ser tan imperfecto como tú, en ese momento hacemos conciencia de todos nuestros errores, de todos nuestros defectos, de todas nuestras fallas, de toda nuestra falta de madurez, y aunque algunas personas puedan pensar que esto es así porque fui madre a los 21 años. No es así, he hablado con madres de 36 que sienten exactamente lo mismo. Ahora debes mantener vivo a otro ser, y no solo eso, tratar de que sea un buen ser humano. Son días de quedarse despierta toda la noche pa...

El Parto

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Tengo dos hijos, ambos nacieron el mismo día, con exactamente 5 años y doce horas de diferencia. El primero vino al mundo el 15 de julio del 2007, a las 5:00 a.m., el segundo, desde la concepción se ha parecido a su hermano, nació el 15 de julio del 2012, a las 5:00 p.m. Todo indicaba que me había salido una lámina repetida, eran el mismo bebé con menos morados y una cabeza normal. Cuando el médico me dijo que debía hacerme una cesárea de urgencia porque mi cuerpo estaba en medio de un síndrome de Help, mi primer pensamiento no fue que los pulmones se me podían estallar; me puse triste porque mi único hijo estaba cumpliendo 5 años y yo no estaba ahí para celebrar. El médico se reía de mí mientras preguntaba -- ¿Pero de qué se preocupa mamá? ¡si se va a ahorrar una torta para toda la vida! Qué equivocado estaba. Este segundo nació con la cabeza perfecta, sin un morado, sin un rojo, en silencio... el ambiente de la sala de operaciones le favoreció mucho para no despertarlo. A mí nu...

El inicio - Introducción

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Un día, disfrutaba del sexo prematrimonial de manera tranquila, como lo hace cualquier mortal, y al día siguiente me vi con dos hijos y la poca necesidad de un matrimonio... ya había dos criaturas que formalizaban la relación. Me vi madre, y con preocupaciones que jamás me hubiera imaginado. Qué preparar mañana de onces, cómo lavar la ropa para que no pierda el color. Cómo conservar la ropa sin arrugas, y trucos prácticos para organizar la vida, sin olvidar nada ni enloquecer en el intento... Trabajo difícil de lograr, pero necesario para vivir. Un día, en medio de las rutinas de la mañana, abro los ojos y recuerdo que yo quería escribir. Que mientras tenía sexo prematrimonial pensaba en cómo describirlo en un escrito. No sé en qué momento, entre el sexo y la vida, se me olvidó que yo quería escribir. Tal vez fue entre los 9 meses de embarazo, los nacimientos prematuros, las hospitalizaciones inesperadas, la necesidad de trabajar para comer, ya no solo yo, sino además los niños que por...

A propósito del día de la Mujer

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Cuando fui pequeña odié profundamente este día porque fui la niña que nunca recibió flores. Fui aquella a la que la profesora le regaló una flor de las que le daban a ella, para que no se sintiera mal. Odié que existiera este y otros días en el que los niños nos recordaban quiénes eran las lindas y cuáles no. El feminismo me reconcilió con esta fecha cuando entendí que lo que se hacía en el colegio no era otra cosa sino la excusa de profesores y estudiantes para perder clase. - ¡Sí, incluso comprendí que a los profes también les gusta perder clase! Comprendí que las maestras totalmente ignorantes sobre lo que realmente implicaba la fecha hacían cálculos para que cada niño llevara una rosa y se la entregará una niña del salón, poniendo como regla que no se podría entregar dos flores a la misma niña, porque entonces otra quedaría sin flor. Sobra aclarar que esta regla nunca se cumplía porque los niños querían usar ese día como un segundo San Valentín, o mejor, como San Valentín porqu...

Es anécdota

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Parece cuento, pero es anécdota. Con la excusa de ir a buscar a mi hermano y su amigo que habían subido al pueblo nos fuimos él y yo por el camino de piedra. Lo de buscarlos era un pretexto, siempre encontrábamos la manera de quedarnos solos para besarnos y toquetearnos. Delante de los otros éramos solo amigos, incluso llegábamos a mostrar algo de fastidio. Yo les decía:  ¡él es muy tonto para gustarme!  Algo de verdad tenía … él era muy tonto. Pero no por eso dejaba de gustarme.  Él les decía todos que yo era muy fea para gustarle. Y tal vez sí, fea sí era. Pero igual le gustaba.   La finca donde estaba la carpa quedaba a 20 minutos del pueblo, por un camino de piedra, angosto y en subida, al lado y lado solo plantas y oscuridad. Esos 20 minutos se gastaban si uno caminaba rápido y concentrado en el camino. Pero si uno paraba besarse en cada curva podía llegar a demorar un poco más de una hora. En la subida íbamos cogidos de la mano, decíamos, como si pudiéramo...

Sesión de psiquiatría.

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Doctora - D: Carlos - C:  Rosa- R: Luis- L:  Ambientación: El cuento debe ser leído escuchando     Igor Stravinsky: Orpheus (1948)  Te dejo el enlace al finalizar la entrada.  Sesión de psiquiatría.  D:   Buenos días, sigue y toma asiento ¿En qué te puedo colaborar?  ¿Cómo es tu nombre?  C: Hola, soy Carlos, he pedido la cita porque tengo un problema. Me da mucha pena decirlo, pero está afectando mi vida.  D: No te preocupes, si quieres podemos empezar hablando sobre otros temas primero. Ya cuando te sientas en más confianza o más tranquilo me cuentas cuál crees que es el problema a tratar.  C: Vale, muchas gracias.  Carlos es un joven de ojos café oscuro, sus pestañas son abundantes y esto hace que su mirada sea muy profunda. Incluso sus ojos grandes hace que se sienta el interés de verlos.  Debe tener unos 25 años, se ve aparentemente saludable. Incluso su cuerpo es atlético, tiene los brazos bien contorneado...

La Mala

  Ella era mala, desde que nació su mirada no era como la de cualquier niña. A la única que despertaba ternura era a su mamá. Ninguna de las enfermeras, en el hospital, quería alzarla. Cuando la tomaban en brazos su mirada odiosa se clavaba sobre los adultos haciéndoles sentir miedo. Por eso, al nacer, solo duró tres horas en el hospital. La doctora que la recibió ordenó las vacunas, espero que hiciera popo como es rutina. Luego de esto no soportó verla. El temor que producía percibir maldad en una recién nacida hizo que todos quisieran alejarse de ella lo antes posible.   El enamoramiento que producen las hormonas de parto hacían que su mamá la viera como el ser más hermoso y angelical. Sin embargo, las hormonas duran unos pocos días en empezar a bajar. Tal vez, sería el tercer día cuando mamá empezó a notar cómo su beba sentía placer al generar dolor o sufrimiento a otros. Le mordía y jalaba el pecho mientras la miraba desafiante.   A los tres años, s...